 Hoy sugiero a mis pacientes que eviten ciertas actitudes viciosas en las que relacionen las manos con la boca. Actitudes que muchas veces (por no decir casi siempre) tiene el adicto a la comida. Por lo tanto, debemos poner en práctica lo siguiente:
Dejar de comer de manera viciosa Sin darnos cuenta, comemos sin tener hambre relacionando las manos y la boca todo el tiempo. “Como por que tengo muchas invitaciones”. “Como en exceso cuando tengo trabajo o tengo que estudiar”. “Tengo chocolates en mi escritorio y los como cuando estoy ansioso”. “No puedo controlarme”. Por lo tanto, habrá que hacer cambios en nuestra conducta con respecto al vicio de la comida y nuestra relación mano-boca. De hecho, este libro se refiere casi por completo a este punto.
Dejar de fumar de manera viciosa Si puede dejar el hábito del tabaco del todo, por supuesto que sería mejor. “A veces fumo por que me invitan, no tengo ganas, pero igual fumo”. “Fumo para poder ir al baño”. “Fumo por ansiedad, tengo mucho trabajo”. “Tengo que mantenerme despierto, y estoy preparándome para unos exámenes”. Igual que en el caso anterior, sin siquiera darnos cuenta, nos ponemos a fumar. Lo mas seguro es que, en ese momento, no hayamos tenido la intención ni las ganas de hacerlo, pero fumamos porque el cigarrillo esta cerca o porque nos lo invitaron. A veces ni nos damos cuenta en que momento nos hemos llevado el cigarrillo a la boca. Incluso encendemos uno, lo dejamos junto al cenicero, vamos a otra habitación y al volver nos damos cuenta de que ahora tenemos dos cigarrillos, porque al ir a la segunda habitación habíamos, automáticamente, encendido uno nuevo. Ahora, para no desperdiciar, fumamos los dos cigarrillos a la vez. En alguna época, yo hubiera sido el ejemplo perfecto para este párrafo. Gracias a Dios, ya no fumo hace muchos años.
Tomado del libro "Piense y coma como flaco" del Dr. Luis Pun |