 O también: “Me acostumbraron a comer mucho, todos en casa tienen fascinación por el dulce”. Se sabe que los hijos de padres gordos tienen una predisposición a tener problemas de peso, por la tendencia genético-familiar y las malas conductas alimentarias de la familia. Si los papás comen mal, no podemos esperar que los niños coman bien. Si los papás no comen verduras, difícilmente los hijos lo harán. Es muy frecuente que papás gordos lleven a sus hijos con sobrepeso a la consulta. Siempre les sugiero que ellos (los papás) sean los primeros en someterse al régimen dietético y no los niños.
Si el papá o la mamá con problemas de peso empieza una dieta, el niño se motivará al verle, se sentirá gordo, comprenderá mejor su problema y pedirá hacer dieta. Pero si es solamente el niño quien está a régimen y ve que su gordo papá no hace ningún esfuerzo por bajar de peso, abandonará pronto la dieta. Si el papá rompe la dieta, el niño seguirá el ejemplo. |